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Soledad
¡Cuánta ausencia hay en tus labios!
¡Cuánta presencia hay en tu nombre!
Mito de silencio
colmado de placeres,
templadas voces
que destilan poemas.
Como no rendirte culto
si te gestaste en los pechos
de terciopelo mirada
cuando mi verso apenas existía
cuando no conocía al río
mucho menos sus amores
cuando aun mi alma
no enjugaba el llanto
del mar en sus pupilas
Como no recordar…
tenaz compañera de estudios,
de irrevocables travesuras
y fugaces amoríos,
que me enseñaste a amar
la naturaleza
aprendiendo de tus labios,
a recrearme en su espíritu.
Como no entender
que vale mas tu compañía
que los aplausos reverentes
del absurdo compromiso
que nos convierten en
Prometeos de la vanidad,
olvidándonos que somos
alas de libertad existencial.
Seguiré abrazando tus pasos,
noche a noche soñaré contigo
y tu rostro reflejado en el mío
forjará su presencia
en la mirada de mis versos.
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